<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Tutorial on I am Lino</title><link>https://iamlino.net/categories/tutorial/</link><description>Recent content in Tutorial on I am Lino</description><generator>Hugo</generator><language>es</language><lastBuildDate>Thu, 26 Mar 2026 00:00:00 +0000</lastBuildDate><atom:link href="https://iamlino.net/categories/tutorial/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>Instalar Docker (sin venderle tu alma al Desktop)</title><link>https://iamlino.net/tutorials/instalar-docker-sin-venderle-tu-alma-al-desktop/</link><pubDate>Thu, 26 Mar 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://iamlino.net/tutorials/instalar-docker-sin-venderle-tu-alma-al-desktop/</guid><description>&lt;p&gt;Hay un momento en toda carrera técnica en el que alguien te dice: &amp;ldquo;instala Docker Desktop, siguiente paso&amp;rdquo;. Tú obedeces, reinicias, aceptas tres EULAs sin leer, y al cabo de un rato tu portátil suena como un reactor y &lt;code&gt;Docker Desktop&lt;/code&gt; decide ocupar más RAM que tu IDE, las pestañas abiertass en tu Chrome y todos tus traumas juntos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego vuelves a la letra pequeña y descubres que, si tu empresa pasa cierto tamaño, &lt;strong&gt;Docker Desktop ni siquiera es gratis&lt;/strong&gt;: toca &lt;a href="https://docs.docker.com/desktop/setup/install/plan-availability/" target="_blank" rel="noopener"&gt;licencia empresarial&lt;/a&gt;
. Muy legítimo aunque no siempre viable, y ahí empieza la búsqueda de &amp;ldquo;quiero Docker, pero no quiero otra cosa gigantesca funcionando todo el día en segundo plano&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Tus primeros pasos en Linux (cuando vienes de Windows y no quieres salir corriendo)</title><link>https://iamlino.net/tutorials/primeros-pasos-linux-usuarios-windows/</link><pubDate>Thu, 26 Mar 2026 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://iamlino.net/tutorials/primeros-pasos-linux-usuarios-windows/</guid><description>&lt;p&gt;El primer contacto con Linux, viniendo de Windows, suele empezar así:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;pantalla negra, letras blancas, un cursor parpadeando y tu cerebro gritando &amp;ldquo;¿dónde está el botón derecho?&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Te han dicho que &amp;ldquo;la terminal es poderosa&amp;rdquo;, pero tú lo que ves es un sitio donde no sabes ni en qué carpeta estás.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La buena noticia es que, debajo del aura mística, Linux (y concretamente Ubuntu) no es tan diferente de lo que ya conoces. Hay un sistema de ficheros con carpetas, procesos que se pueden ver y matar, un &amp;ldquo;Panel de control&amp;rdquo; disfrazado de comandos, y una especie de &amp;ldquo;Tiendas de aplicaciones&amp;rdquo; para instalar cosas (solo que aquí se llaman repositorios y usan &lt;code&gt;apt&lt;/code&gt;).&lt;/p&gt;</description></item></channel></rss>